miércoles, 18 de enero de 2012

Meridianos en El Vaticano y Roma


El estado más pequeño del mundo alberga la iglesia más grande del mundo. Cada día miles de turistas y peregrinos pasan por la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, admirando las columnas de Bernini, el obelisco egipcio, y la imponente Basílica. Ante este este espectáculo, pocos miran al suelo y se fijan en una fila de estrechos bloques de granito incrustados entre los adoquines que parten de la base del obelisco, continúan bajo una de las fuentes y llegan hasta las columnas.



Yo los vi por casualidad, mientras buscaba una marca que indica el centro de las columnas, el punto exacto desde el que se ven perfectamente alineadas.




Me llamó la atención una losa circular de mármol blanco con la inscripción: “ARIETE 21 MARZO * BILANCIA 23 SETTEMBRE” (Aries 21 de marzo * Libra 23 de septiembre) Son las fechas de los equiunoccios y las constelaciones en las que se encuentra el Sol en esos momentos. Enseguida reparé en la línea. Hay un total de 7 discos de mármol a lo largo de la línea de losas de granito, todas con fechas y los nombres de las constelaciones zodiacales. 



La línea es el meridiano de la plaza, y el obelisco proyecta su sombra sobre ella exactamente al mediodía solar. La sombra de la punta del obelisco alcanza cada losa en los días señalados. Los discos más cercano y más alejado del obelisco solo tienen una fecha y una constelación, e indican los solsticios de verano e invierno respectivamente. Los otros cinco tienen dos fechas y dos constelaciones del zodiaco e indican cuándo el Sol entra en cada una de ellas. Fueron colocados en la plaza en 1.817, siendo Papa Pío VII.

Otro detalle para los Astrónomos: en el interior de la Basílica hay un monumento funerario dedicado al Papa Gregorio XIII, recordado por haber instaurado en 1.582 el calendario gregoriano, vigente en la actualidad.



Ya en Madrid, investigando sobre el meridiano de San Pedro, he sabido que hay otro meridiano más antiguo en otra iglesia de Roma: Santa María de los Ángeles y los Mártires.
Esta iglesia ocupa el espacio de lo que originalmente fue el frigidarium de las termas de Diocleciano, adaptado según proyecto de Migue Ángel de 1.564. El meridiano fue un encargo del Papa Clemente XI a Francesco Bianchini en 1702, con el triple propósito de comprobar la precisión del calendario Gregoriano, predecir con exactitud la fecha de la Semana Santa, y dotar a Roma de un meridiano como el que había construido Cassini en la catedral de Bolonia. Para marcar el mediodía, se hace pasar la luz del Sol por un pequeño orificio practicado en la pared Sur del templo. Hay otros agujeros en el techo mediante los que es posible observar el paso de algunas estrellas brillantes por el meridiano, como Polaris, Sirius, y Arctururs.


Pero como no sabía todo esto, pasé cerca de la iglesia sin llegar a entrar. Otra vez será.

El meridiano de la iglesia de Santa María de los Ángeles y los Mártires, por Bianchini. Imagen Wikipedia


Sí me fijé en cambio en otra parte del complejo de las termas: el Aula Ottagona (sala octogonal), que muestra en su puerta principal dos inscripciones “PLANETARIO” y “L'amor che move il sole e l'altre stelle”  y los símbolos de las constelaciones del zodiaco. Esta sala fue el planetario de Roma a principios del siglo XX. Hoy alberga colecciones de escultura del Museo Nacional Romano. La frase en italiano es el último verso de la Divina Comedia, de Dante, escrito en el siglo XI, antes de la revolución copernicana. Se traduce como “el amor que mueve el Sol y las demás estrellas”



En el próximo artículo dedicado a Roma hablaré de Venus.

Fuentes:

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