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viernes, 16 de marzo de 2012

Un pequeño telescopio Dobson de construcción casera


En este blog he hablado en más de una ocasión de un pequeño telescopio que construí  hace unos años, con el que de vez en cuando observo la Luna o proyecto la imagen del disco solar.

Hay infinidad de páginas en la red que muestran paso a paso la construcción de un telescopio de este tipo, algunas con planos detallados. No es el caso de este instrumento, para el que nunca dibujé nada más que esquemas del soporte del espejo secundario.



El diseño es el de un Dobson clásico, con tubo óptico de Newton y montura azimutal de madera, muy estable y con movimientos suaves y precisos.

Para el diseño óptico conté con la herramienta Newt, actualmente accesible en versión web.

Un telescopio de Newton está formado por dos espejos; un primario cóncavo (con curvatura parabólica) situado en el fondo del tubo y un secundario plano colocado frente al ocular.


El espejo primario tiene de 75 mm de apertura y 450 mm de focal (f 6). Está sujeto con silicona a su celda, formada por un disco de madera que cuenta con tres tornillos largos que lo sujetan al tubo mediante tres escuadras metálicas separadas 120º . Entre el disco y las escuadras, rodeando a cada tornillo hay un muelle que permite la alineación precisa del espejo (colimación) apretando o aflojando las tuercas de mariposa que fijan cada tornillo a su escuadra.



El espejo utilizado no es parabólico sino esférico, pero dada su pequeña apertura y su focal relativamente larga, la aberración esférica que introduce es poco apreciable. A cambio, su precio era realmente bajo (unos 6 €). Como curiosidad diré que el telescopio que construyó Newton en 1668 y que presentó a la Royal Society hace ahora 340 años, también tenía un primario esférico, por la dificultad de construir un espejo parabólico.

El tubo es un trozo de tubería de PVC de 90 mm de diámetro, pintado de negro mate por dentro y de rojo brillante por fuera.

El portaocular está hecho con dos piezas roscadas de PVC que permiten enfocar con bastante precisión.


El espejo secundario debería tener forma elíptica, pero no se encuentran fácilmente en el mercado espejos elípticos de este tamaño. Es circular, mide 25 mm de diámetro, y es de muy buena calidad, prueba de ello es que me costó más que el primario (unos 15 €).

El soporte del secundario es la pieza que más me hizo pensar. Finalmente la realicé con una pequeña tira de aluminio de 1,5 mm de espesor doblada a 45º y un tornillo largo. Los vanos del soporte son trozos de sierra para metales.



El tubo completo pesa 1,5 Kg.

La madera de la montura procede de los restos de una estantería de pino y unas tablillas de roble de las que se usan en los suelos de parqué.

La clave de los movimientos suaves de la montura son las piezas de PTFE (teflón) sobre los que deslizan el soporte del tubo y la base de la montura, ambas cubiertas con una lámina de plástico (verde) procedente de una carpeta vieja. El teflón es el único material exótico usado en las construcción.

La montura pesa 1,8 Kg.



Normalmente uso tres oculares en este telescopio, todos de tipo Plössl, de medida estándar de una pulgada y cuarto, que ajustan bien en el portaocular, con las siguientes focales:

12 mm, proporciona 37 aumentos y un campo de 1,3º aproximadamente.
9,7 mm, proporciona 46 aumentos y un campo de 1º aproximadamente.
6,7 mm, proporciona 67 aumentos y un campo de 45' aproximadamente.

Con este pequeño instrumento he observado grandes regiones activas en el Sol (mediante proyección), innumerables detalles en la Luna, las fases de Venus, las lunas de Júpiter y los anillos de Saturno. Incluso he tomado alguna imagen decente de la Luna con webcam.



No es mi mejor telescopio, pero lo uso a menudo, porque es el que está más a mano.

Observar el cielo con un instrumento fabricado por uno mismo produce una satisfacción especial, que en cierto modo te conecta con los grandes astrónomos de otro tiempo (Galileo, Herschel, etc.), que realizaron sus descubrimientos con telescopios de construcción propia.

Por economía y simplicidad y utilidad, creo que la construcción un telescopio como este podría ser un excelente proyecto de Ciencias para alumnos de entre 12 y 16 años.